¿Por qué sí ver, Batman: Caped Crusader?
Porque se parece a Batman: The Animated Series, es producida por Bruce Timm, guarda una estética limpia y una ilustración que no se ve en estos momentos, porque los personajes van creciendo conforme avanza la serie y los creadores se permiten licencias que no se alejan de la historia original pero transgreden la típica historia de Batman.
La narrativa de esta primera temporada muestra un Batman que recuerda al de Alan Moore en The Killing Joke y a The Dark Knight Returns de Frank Miller, un personaje que le valió a Christopher Nolan su muy buena trilogía; Batman no es el típico personaje superdotado que quiere caer bien, no se sacrifica por nadie ni por nada y establece un parámetro de actuación sobre la justicia que pone de manifiesto la esencia del personaje: un justiciero fuera de la ley cuya balanza y sentido de justicia es lo único que existe para diferenciar el bien y el mal.
El arte de la ciudad, los autos, los personajes, maridado con una excelente música, son el pretexto perfecto; además de la duración de cada uno de los capítulos, lo cual hace que sea sencilla de ver pero no por ello fácil o idiota.
¿Qué no me gustó?
La propuesta inclusiva. Una propuesta que comparte con Harley Quinn de HBO o Birdgirl que ponen la agenda como uno de los elementos a cumplir. El primer episodio fue casi determinante para que dejara de ver la serie, poniendo al pingüino como una señora madre de familia; sin embargo, el acierto es crucial: qué mejor villana que una madre de familia.
Conforme avanza la serie este cumplir con la agenda queda muy de manifiesto; algo con lo que es posible vivir y que hace que la figura de Batman cobre más relevancia, pues sirve como ese discurso que va contra corriente en esta inclusión forzada.
Batman: Caped Crusader, en Amazon Prime; 10 capítulos de 25 minutos, un pretexto para ver entre proyectos, una serie que bien vale la pena.

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